miércoles, 6 de diciembre de 2006

Escribir, trabajar, crear... (somos autómatas)

Hay quienes escriben para ganar dinero, para desemborrachar las penas, desahogarse, obtener reconocimiento, ejercitar la literatura, aportar al mundo, ser buen ciudadano, compartir su conocimiento, cumplir con un "llamado interior", gritarle a la vida que se está vivo o que eres alumno de comunicación (no es mi caso).
¿Porqué escribo yo? mmm seamos vanidosos y digamos que por el "llamado interior", también por la necesidad de permanencia y posteridad.
Todos somos impostores y autómatas en algún momento de la vida, no siempre nos mostramos reales ante la mayoría, pocos acuden a su trabajo usando el skinsuit que llora, que siente, que es feliz.
Yo busco eso, liberarme de mi dualidad autómata e impostora, que me suplanta a veces, que me obliga a ser amistoso, eficiente, social, un poco hipócrita, asimilador, frío, calculador, maquinal y olvidadizo.

(QUIERO SER MAS HUMANO)

No pretendo ser muy personal en esto, pero es necesario para marcar la pauta, el estilo e intereses de quien proporcionará parte del contenido de este blog (¡oh maravilla contemporánea!).
La vida (en su significado más abierto) es impredecible, pretendemos tener el control de ella, afinar detalles, anudar corbatas, peinar los hechos, pero siempre hay una agitación inesperada, espontánea (una manifestación en tu cabeza te pregunta que sucede, te reclama por acciones) que nos obliga simplemente a correr sin tener muy claro a donde llegas ni el lugar que estás dejando atrás. De repente tienes 25 años, tienes una hija que te hace llorar de la alegría y comportarte de un modo que no conocías, una mujer valiente sin miedo de ser esposa y madre, a la que amas con pasión y entrega. Todo se regulariza, todo se asienta, todo cambia.
En medio del trabajo y nuevas obligaciones aprendí a lidiar conmigo mismo, a compartir un espacio, a ser lo necesariamente autómata e impostor, y espero estar constantemente alimentando este nuevo proyecto.

¡Salud por los autómatas!.

2 comentarios:

Schiz Cum Snake dijo...

>> Todos somos impostores y autómatas en algún momento de la vida, no siempre nos mostramos reales ante la mayoría,

Xactly. Pero la petrificación y la pantomima se manifiesta también en esta dimensión, aunque de otra forma menos sosa.

A mí me asquea demasiado el play cotidiano.

Autómata dijo...

es cierto, lo cotidiano asquea, al menos cuando todo el mundo adopta las mismas posturas ante las situaciones, las conductas secuenciales también son motivo de asco y repulsión, creo que podemos ser autómatas e impostores pero nunca dejar de ser auténticos, nos salva de morir en vida confundidos con las masas.
Gracias schiz cum snake por visitar y comentar.