miércoles, 16 de mayo de 2007

La necesaria escena musical ¿popular?

Música popular según Wikipedia:
(...) Conjunto de géneros y estilos musicales que, a diferencia de la música folclórica, no se identifican con naciones o etnias específicas (...) Se comercializan a través de vías muy concretas y se difunden gracias a los medios de comunicación de masas (...)
Y música pop de la misma fuente:
(...) es aquella que, al margen de la instrumentación y tecnología aplicada para su creación, conserva la estructura formal "verso - estribillo - verso", ejecutada de un modo sencillo, melódico, pegadizo, y normalmente asimilable para el gran público (...) Históricamente, la expresión "música pop" no era entendida como un género musical con características musicales concretas. Era, directamente, lo contrario a la música de culto, a la música clásica. Bajo esta definición entraban estilos como el rock, el funky, el folk o incluso el jazz (...)
Es difícil hablar en nuestro país de una escena musical popular sin evitar pensar inmediatamente en la industria y en los medios de comunicación masiva (ya todos sabemos que suena y que no a cada momento en las casas, buses, fiestas y tunnings), peor aún hablar de músicos que vivan de su trabajo fruto del talento y profesionalismo.

Agrupaciones como La banda del Sgto. Tomate, los ochenteros Clip y solistas como J.L. del Hierro en base al sonido pop-rock han ido poco a poco construyendo su carrera musical llegando a los medios de comunicación masiva por fin compitiendo con las propuestas internacionales, siendo su estilo más apegado a las tendencias que rigen la radio.

Tal vez los que se enmarcan en el pop comercial lo tienen un poco más fácil tratando de equilibrar su capacidad interpretativa con estar dentro de los parámetros del consumo masivo (las radiofórmulas) obviando a veces el mensaje que quieran transmitir, pero eso es un tema del cual se ha hablado mucho y difícilmente podamos evitar (para nada quiero decir que la música comercial sea de menor o mayor calidad, eso es otro asunto).
Pero ¿qué pasa con músicos apasionados con géneros como el jazz, hip-hop y el rock en cualquiera de sus vertientes y fusiones?, no son estilos tradicionales ni autóctonos pero no por eso este tipo de creaciones locales deben estar olvidadas y dejar de cierto modo ser parte de la cultura popular de una ciudad o país. Y esto sí es una certeza: a partir de la música grupos enormes de personas, por no decir generaciones enteras, se sienten identificados por la intensidad y técnica de la ejecución, la calidad del mensaje, las letras, por el arte en sí de mezclar ideas más allá de etiquetas sean estas comerciales o no además de la estética que caracteriza a cada estilo, pero ¿porqué son escasos los músicos que actualmente viven de su producción como profesionales o que tengan su espacio concreto de desarrollo? (digamos festivales, concursos, conciertos).

Luis Rueda lleva algunos años ya tratando de posicionar al rock más allá de círculos íntimos y sacarlo del underground, siendo miembro de La Trifullka grabó algunos álbumes y obtuvo reconocimiento y logros para la música ecuatoriana, hoy como solista es un ícono del esfuerzo y constancia como músico tratando de llevar su creación más allá de los bares.

NoToken son ya unos veteranos en la escena guayaquileña y ecuatoriana en general con su hardcore-punk, con dedicación y muchos conciertos han lanzado sus demos y álbumes, han sabido mantenerse en el underground 15 años incluso internacionalmente participando de varios eventos y splits .

Hablemos de lo que sucede en Guayaquil en cuanto a música "independiente" (o autogestionada), siempre han habido agrupaciones tratando de grabar (y vender) discos, organizar conciertos, intercolegiales y demás aferrándose a las banderas del rock, rap, punk, grunge, heavy metal, hardcore, jazz y demás estilos que suenan en el mundo desde hace algunas décadas, y es recién ahora que están teniendo poco a poco su espacio dentro del sentir de una ciudad, identificándose no sólo con sus afines coidearios sino ya con un grupo un poco mayor seguidor del sonido urbano alimentado de las vivencias y las ganas de muchos que abandonaron sus sueños años atrás.

El jazz en Guayaquil tiene un espacio y público importante, se han realizado festivales y conciertos con excelente asistencia, siendo Bolaños Jazz, Balboa y Guajazz los representantes del género en la ciudad. Balboa incluso lanzó su álbum en vivo, y los músicos de Guajazz se mantienen en constante actividad junto al Guayaquil Jazz Project, pero se siente que hace falta muchos más que eventos aislados.

El movimiento punk newschool en guayaquil tiene numerosos seguidores, algunas bandas como Agente86 ya tienen 10 años en la escena pero no tienen a la música como su profesión (aunque así lo desean), otros como Diez80 lideran una disquera independiente (Truchorecords) que no ha crecido mucho por la piratería y la falta de recursos para organizar eventos, ellos han logrado localmente ser reconocidos llegando a abrir a bandas internacionales como NoFX y los mexicanos Panda en sus conciertos en la ciudad.

Son varios los factores que intervienen en este asunto como por ejemplo el público, no está lo suficientemente identificado con la música local, no la siente suya del todo, tal vez la calidad de la misma ha determinado esto, las ganas son muchas pero la técnica y profesionalismo son escasos. También está el hecho de que somos un país pequeño, lo que encarece los costos de producción (por lo de los tirajes mínimos requeridos) la piratería y la falta de sectores comerciales especializados han mermado las ganancias de los que se han arriesgado a invertir en obras y proyectos más elaborados, y sumen a esto que las únicas disqueras multinacionales presentes en el país están preocupadas solo en la distribución y difusión de sus productos.

Los músicos locales encontraron en la tecnología el aliado ideal, grupos como Guerreros de Cartón y Mute se han convertido en músicos/productores, teniendo en internet una herramienta de difusión adecuada donde lanzan sus álbumes y videos con cierta regularidad, pese a que se han mantenido con un perfil bajo son referentes en la ciudad por su peculiar sonido, Mute ha tenido ya experiencias de asistencias masivas con su spacehouse en discotecas locales llegando a abrir a los argentinos Miranda y Babasónicos en sus conciertos en Guayaquil.

Al músico local no le ha quedado otra alternativa (o firme decisión según el caso) de quedarse en el underground y disfrutar simplemente del placer de tocar y expresarse, creando una escena limitada llena de improvisaciones e inspiración, pero el panorama está cambiando lentamente, desde finales de los 90 hemos visto como nacen grupos que hasta el día de hoy se mantienen produciendo por sus propios medios, realizando conciertos cada vez con más asistentes, realizando videos y profesionalizándose paulatinamente.

Los Brigante, Niñosaurios, Satori, The Cassettes, Rondamon son la nueva camada de bandas comprometidas con su música, muchos han realizado estudios en sonido y composición con el propósito de algún día hacer de la música su profesión, están grabando sus respectivos discos, produciendo videos y tocando constantemente en el circuito de bares; han encontrado el espacio y apoyo del público necesario para poco a poco darse a conocer más allá de cualquier género o estilo ya que tienen la certeza que son parte fundamental de la nueva identidad de la ciudad.

Aún el público es pequeño, la difusión básicamente se centra en internet y por volantes en los sitios mismos de las tocadas.
El rumor de que la renovación en estilo y calidad musical (no sólo en guayaquil) está creciendo ha incentivado el apego por estos grupos. Los músicos siempre han estado ahí listos con sus creaciones a mostrar su trabajo pero el tiempo y la falta de espacios a muchos los ha hecho abandonar proyectos para sumergirse en trabajos que que den resultados más palpables, pero la constancia y entrega es más fuerte en los que están verdaderamente comprometidos, muchos han salido del país a formarse como músicos ajenos al pensamiento de enrolarse en lo funcional (o convencional), incluso la demanda de instrucción musical profesional por fin ha sido cubierta con la presencia de la carrera de música y sonido en el pensum universitario de algunas instituciones e institutos privados, lo cual es muy importante para desligarse de la idea de músicos bohemios y autodidactas, la inspiración desaparece poco a poco dando paso al tecnicismo sin perder la música ese toque distintivo personal enmarcado en la fusión a partir del rock, con los avances tecnológicos la producción profesional acerca más la ejecución de sueños y proyectos que hace pocos años hubieran quedado en conciertos en garages y patios, ahora el compromiso está también en el público que debe sentir esta música como un bien común de libre consumo ante los bodrios prefabricados de la radio.


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3 comentarios:

Efrén dijo...

Una ciudad, culturalmente hablando, se mide por el tamaño de su underground, musicalmente hablando. Que no haya miedo en el Puerto, que pese a la superficie pop tiene un xorazon troipical y rockero por donde se lo mire

Autómata dijo...

es verdad, la preocupación por así decirlo se está disipando, por fin la música guayaquileña está teniendo representantes en su underground, que es donde se puede ver el talento y el esfuerzo plasmados, por ahora los bares han dado espacio para este tipo de conciertos lo cual es demasiado bueno, pero se necesita más...estoi seguro que dentro de poco esto va a reventar... gracias por visitar y comentar

Anónimo dijo...

por fa alguien me puede decir donde puedo ubicar el cd de BALBOA? lo busco por varias ciudades y nadie sabe de dicho cd. ayudenme por favor : SEÑORES BALBOA!!!cualquier novedad a mi mail zimbabue2004@hotmail.com