jueves, 6 de marzo de 2008

¿A quién le importan las cosas que Sagmeister ha aprendido a lo largo de su vida?


Siempre me ha inquietado la relación arte-diseño. En las universidades nos repetían hasta el cansancio que el diseño es lo funcional y lo que comunica efectivamente, y que el arte es todo lo contrario.

Luego me di cuenta que el arte cada día comunicaba más y más, incluso era funcional y que el diseño se volvía más irracional y "conceptual" tomando múltiples influencias o simplemente resultando en caprichos gráficos. Según la necesidad.

Creo en un diseñador todo terreno (ojo: diseñador, así a secas) que se sepa mover cómodamente entre el arte, moda, diseño gráfico y la información en su forma más variada; un diseñador con las suficientes habilidades para ser un teórico académico y que tenga la suficiente fuerza de voluntad para luego olvidarlo todo.

Para los románticos adefesiosos: el buen diseñador lo es las 24 horas al día.

Lo más cercano que Stefan Sagmeister ha estado de nosotros ha sido a través de Jan Wilker del estudio de diseño afincado en N.Y. Karlssonwilker, orgulloso discípulo del austriaco, quien a su vez es orgulloso discípulo del fallecido Tibor Kalman: todos europeos que terminaron en EE.UU.

Sagmeister (1962) es uno de los jóvenes nuevos padres del diseño contemporáneo, un artstar por donde lo veas. El camino a seguir para muchos (me incluyo): Fuck Jesus, Sagmeister is God!.



Empezó su carrera oficialmente marcando su cuerpo con heridas, involucrándose con sus clientes y requerimientos siempre equilibrándose arriesgadamente entre el trabajo corporativo y el freedesign con mucho éxito, éxito el cual hoy en día le ha dado la libertad para hacer lo que le de la gana bajo sus propia reglas, eligiendo para quien diseñar; y siempre funciona, siempre sorprende, siempre comunica.


Pese a eso no existe algo que sea "el estilo Sagmeister", porque su rasgo no está en la gráfica en sí, sino en la forma en la que encara las ideas, la magia está en el proceso (como el proceso de llegar a escribir con una navaja en su cuerpo).


Luego de trabajar para y con los mejores estudios de diseño del mundo, e incluso desde el suyo propio, se tomó un descanso para embarcarse en un viaje a través del mundo para hacer lo que mejor hace: letreros, carteles, letras, palabras (desde niño trabajó en la imprenta artesanal de su abuelo). Y motivado por quién sabe que deseo interno empezó a plasmar sus inspiradas frases con todo lo que se ponía al paso, hojas secas, alambrados, árboles, algodón, cajas, cañas.

Sagmeister es dios, pero su propio dios, y es así como hurga dentro de su vacía naturaleza para impregnar de diseño inocentes frases como "Helping other people helps me" (Ayudar a otras personas me ayuda) a través intervenciones públicas que comenzaron a ver la luz en exposiciones como "Is it posible to touch somebodie’s heart with design?" (¿Es posible tocar el corazón de alguien con diseño?).

¿Toda esta introducción era necesaria?. Hace poco cerró ese ciclo publicando el libro "Things I have learned in my life so far" (Cosas que he aprendido a lo largo de mi vida), y que a modo de lanzamiento se convirtió en una muestra donde una vez más se diluyen los bordes entre arte y diseño. Todo un acontecimiento.


Y es aquí donde roza el grado de genio, diseñando con elementos orgánicos como en "Self confidence produce fines results" (La autoconfidencia produce buenos resultados), colocando en una pared cientos de bananas verdes, que a medida que se maduraban revelaban el mensaje, para luego desaparecer, reapareciendo las palabras (ahora negativizadas) estando las bananas ya en proceso de putrefacción. O construyendo frases mostrando el interior del cuerpo de un grupo de peces a los que les ha cortado la piel en "Laziness is bad for the soul" (La pereza es mala para el alma).


En varias entrevistas ha destacado la importancia del lenguaje, la distancia cada vez más corta entre el diseño y las demás disciplinas, la individualidad del diseñador-individuo ante lo que la imagen comunica, y al final intentar tocar el corazón de la gente.


Creo que lo que sintetiza el mensaje de Sagmeister son los diversos (y gigantes) monos blancos inflables, portadores del mensaje "Everybody always thinks... they are right" (Todo el mundo piensa que está en lo correcto) colocados en diversas partes del mundo donde llevó la expo. Mensaje irónicamente separado por las distancias.


El libro es, como tal, una bien lograda obra de diseño, desde su portada calada a láser dando la posibilidad de tener varias versiones de la misma, siempre a través del rostro de Stefan hasta su valor como pieza de arte y, obviamente, lectura. En él se recopilan todos los años de viajes e intervenciones, sus experimentaciones tipográficas, cartelísticas y fotográficas plasmadas con el "alma" de sus muy personales frases como "Thinking that life will be better in the future is stupid. I have to live now", "Material luxuries are best enjoyed in small doses", "Everything I do always comes back to me", que retratan las máximas que lo han guiado por todos estos importantes años de carrera.


Sagmeister cree que todo el mundo debe llevar un diario registro de su vida, de sus acciones. Con lo del libro y exposición se abrió una nueva ventana para compartir y procurar contagiar su entusiasmo y frases con el público: el sitio web thingsihavelearnedinmylife.com, donde nos invita a subir nuestras materializaciones gráficas de estos mensajes.


¿Cuál es la importancia del diseñador?, ¿cuáles son sus herramientas?, indiscutiblemente lo que nos diferencia unos a otros (a los diseñadores) es lo que tengamos que decir, el resto es sólo trabajo. Y dinero.


3 comentarios:

Ludovico dijo...

eso es diseño caracho!!!

Sick Boy dijo...

por eso me gusta venir por aca... me gusta ser desasnado de vez en cuando jejejejej

Autómata dijo...

jajaja para servir a la comunidad...


saludos Ludo y Sick


gracias por la visita y los comentarios