viernes, 14 de septiembre de 2007

El camino a seguir en la escena musical local


¿Cuál es el camino a seguir para los músicos locales? (hablando específicamente de Guayaquil), pocos son los escenarios disponibles para mostrar su música, y casi no se puede hablar de músicos profesionales porque simplemente no existe una verdadera escuela de música donde se fundamente la investigación, desarrollo y experimentación; pese a eso el panorama está cambiando (como lo vengo diciendo hace meses atrás) ya que el complemento fundamental a la tecnificación de conocimientos (en materia de producción, composición y ejecución) son las ganas de crear, y según hemos visto semana a semana esto se está dando de una u otra forma.

Y respondiendo a esta creciente demanda ya hay propuestas de carreras relacionadas a la música y producción en ciertas instituciones aún en conformación, labor que es muy apreciada.
En medio del mar de la información si los individuos realmente se lo proponen pueden acceder a la autoeducación con dedicación y empeño. Bien está que luego se soporten con una metodología y un consecuente título que los certifique, pero eso sigue aún sin constituir por completo el concepto de "escena".

Por ahí leía una sentencia que podría ser cierta: la cultura contemporánea de una ciudad está reflejada (o inherente) en lo que suceda en su "underground".
¿Y qué sucede en nuestro underground guayaco?, pues muchos casos aislados y en diversas épocas, el talento siempre ha existido, las ganas han estado ahí por décadas. Sin constancia no hay perpetuidad, no nos sentimos representados por un tipo definido de estilo o tendencia (como lo que sucedía en Seattle a finales de los 80's e inicios de los 90's o lo que pasaba en California) peor aún por sellos emblemáticos (entiéndase disqueras) que lleguen a representar a una porción importante de los habitantes jóvenes como los casos de Warp Records, Fat Wreck, Sub Pop, Parlophone, Island, Ninja Tune, Maple Music, Geffen, Virgin y demás.

Caso aparte es la situación cultural a la que estamos sometidos, o el factor de la identidad local, porque (a mi parecer personal) hoy en día todo está difuso, lo global es tan nuestro como lo local, si así lo deseamos claro está.

La falta de constancia (y dedicación) en cierto modo puede ser producto de la falta de un mercado, sea este grande o pequeño, no hay público, no hay consumidor, no hay compromiso.
Debido a esto las bandas que se forman durante la adolescencia de sus integrantes pese a mostrar rasgos propios o incluso genialidad se disuelven por la inclusión progresiva de sus miembros en la "sociedad", esto es: un trabajo formal que consume la mayor parte del tiempo que necesariamente hace falta para ser un profesional (o para ensayar y componer).

Hasta aquí parece que todo está perdido, pero la adaptabilidad del mundo hoy nos da muchas alternativas, en nuestro caso poco a poco los bares abren espacios para los músicos locales y pese a ser el público básicamente el mismo este lentamente comienza a sentir como suyas a las bandas, tan suyas como sienten al malecón o a la avenida nueve de octubre, o al encebollado (o como sus ipods).

Como público debemos también acceder al "profesionalismo" consumidor que es necesario, comprar, asistir, apoyar, difundir.

Y aquí ocurre otro fenómeno un tanto ridículo, cuando una banda logra posicionarse mediáticamente (en la medida de lo posible) entre el escaso público, necesita mantenerse, ampliar sus horizontes y avanzar, pero rápidamente son abandonados por sus seguidores si acaso el grupo buscando tal vez sustento, o la expansión de escenarios accede a tocar en sitios no tan "under" pero que sí tienen éxito comercial o al menos les pagan por una noche de presentación.

He aquí el dilema, ¿se están "vendiendo"?, ¿acaso "venderse" es malo?, lo fuera si de repente se alejaran de su música o de los rasgos de personalidad que necesariamente un grupo debe tener, pero cobrar por tocar ante el público no habitual es una práctica común en todas partes del mundo, sino cómo se logrará la ansiada diversificación y aceptación de géneros "no comerciales".

Un caso así ha ocurrido con la novel banda guayaquileña "The Cassettes", quienes semana a semana de trabajo constante, con 4 canciones sólidas a modo de demo, una actitud marcada por un estilo musical hasta cierto punto "hype" y el valor agregado de estar formada en su mayoría por chicas, han conseguido asentarse en la ciudad como uno de los mejores actos para ver en vivo; pero que enseguida son atacados cuando deciden tocar (y cobrar por hacerlo) en sitios comerciales, antiguos bastiones de las farras habituales.

The Cassettes no ha dejado a un lado en ningún momento su actitud pateatraseros ni su garage-punk-rock, ni le cantan a los amores perdidos, peor aún interpretan covers de Maná o Enanitos Verdes, siendo esto así no le veo problema alguno a salirse del circuito de los mismos bares o conciertos caleteros (que nada de malo tienen, hasta cierto punto) en pos de un mayor público, que inconveniente hay en basar su confianza en la universalidad de su propuesta y su talento.

Como conclusión en torno a lo del "camino a seguir" quiero decir que la respuesta no está solamente en los músicos, sino también en el público, ojalá algún día tengamos músicos a tiempo completo que vivan gracias a nuestro soporte, y que nosotros vivamos pegados a su música a cambio.


The Cassettes invitan a todo el público que ha venido siguiendo su música a la final de la Guerra de Bandas de la cual son finalistas mañana sábado 15 de Septiembre en el Bar Gasoline de Kennedy Mall (si ahí donde reina el reguetón y la gogotería por las noches) desde las 14h00, valor de la entrada $5.

Es hora de decidirte a apoyar y a gestar una escena musical firme y comprometida.

Para mayor información visita el MySpace de The Cassettes
La foto que encabeza este post es de autoría de Daniel Patiño Flor.

4 comentarios:

Eduardo Varas C dijo...

loco, he querido comentarte en el post sobre Cunningham y no se ha abierto la caja del comentario...

Qué bueno este blog... le prestaré mayor atencíón...

Saludos

Autómata dijo...

gracias Eduardo por la palabras y la visita, no te había visto pasar por aquí (al menos en los comentarios)... que bueno que no se está soló en esto de "videasta frustrado"...

e dijo...

He estado alejada de la blogosfera ultimamente. Mi Dr. Jekyll es abogada y mi Mr. Hyde, gropie... y esta no ha salido ultimamente.

Con respecto al post, esta claro que soy una de las mas fans de la escena musical local y hago lo posible por promoverla, y educar a este pueblo (aunque sea de uno en uno) de tomar lo nuestro, de apreciar la creatividad y calidad que se esta viendo en las bandas locales... y rechazar tanta banda de cover que ha mal acostumbrado al publico por tanto tiempo.

Los musicos sí la tienen re dificil. De ley tienen que vivir paralelamente de otra profesion para no matar al musico, y algunos si lo sobrellevan aunque la idea es que se pueda vivir unicamente de esto... Bueno, eso de todas formas no es un problema de acá... es de toooodo el mundo. La tienen dificil los musicos, los escritores de literatura, los actores de teatro.. y asi.

Autómata dijo...

que tal E, si la verdad he pasado algunas veces por "La noche guayaca" y nada... así que eres abogada, es bueno saberlo...

lo de la dificultad de "vivir" de la música es global, aunque en lo que si nos diferenciamos de otros "mercados" (o escenas) más fuertes es que la dedicación constancia y talento si puede llegar a ver sus frutos... lastimosamente en nuestro país (o en nuestra ciudad para ser exactos) esto es muy complicado, desde el hecho de que no haya un academicismo (no hablo de conservatorios) le baja un poco el nivel de exigencia... de ahí podemos hablar de factores socio-económicos, incluso políticos pero eso ya es muy alejado, lo que sí puedo decir es que vender un disco local en medio de tanta piratería es jodidísimo... por suerte existe youtube y myspace para beneplácito del público....

es un tema largo para discutir (y conversar) saludos E... gracias por visitar y comentar