jueves, 22 de octubre de 2009

Reflejos de un impulso en latencia: ITAE en la Bienal de Cuenca


Prácticas emergentes desde Gye,
muestra paralela a la Décima Bienal de Cuenca.


del 24 de Octubre al 20 de Noviembre 2009,
Quinta Bolívar, Cuenca - Ecuador


Vía mail llega:


El Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador "ITAE" presenta la muestra “Reflejos de un impulso en latencia”, un itinerario impreciso que permite activar propuestas artísticas desarrolladas por artistas emergentes desde Guayaquil, quienes van perfilando sus poéticas individuales al calor de las inestables fluctuaciones que caracterizan nuestra escena cultural local.

De ningún modo se pretende reducir, en el concepto expositivo articulado, la complejidad propia de los procesos académicos que tienen lugar en el ITAE; por el contrario, la curaduría hace énfasis en la multiplicidad de tendencias, inquietudes, intereses y cuestionamientos que circulan en este espacio; el cual no sólo constituye una institución educativa, sino, fundamentalmente, el impulso generacional de una vertiente dentro del arte contemporáneo local.

Las piezas que conforman este itinerario ejecutan dispositivos de criticidad con relación al diálogo entre arte y sociedad, arte y política, arte y antropología, desde posicionamientos que reconocen en las prácticas artísticas un potencial productivo, ya no para generar un mundo mejor, sino para recrear mundos imaginados en plena sintonía con los flujos glocales de la cultura.

Artistas participantes


1. Juan Carlos León

2. Graciela Guerrero

3. Juan Caguana

4. Juan Carlos Fernández

5. Daniel Chonillo

6. Gabriela Cabrera

7. Sandra Coronel

8. René Ponce
9. Ilich Castillo
10. José Hidalgo
11. Sandra González
12. Oswaldo Terreros
13. David Palacios
14. Romina Muñoz

Curaduría a cargo de Ana Rosa Valdez.



Comentario al margen: ¿No es irónico que la gente de Gye tenga más actividad y espacio en otras plazas (mucho más válidas)?.

Tal vez me equivoque, o solo sea mi impresión.


Muestra recomendada para quienes van a Cuenca por la Bienal.


El Talibán Perdido: Frank Chambers para El Telégrafo

El Talibán Perdido

Uno de los miembros de la gloriosa (y por fin activa) Autómata Cía. de Gráficos, Frank "Infernal" Chambers, ha publicado su tercera imagen en la sección Página Dos de diario El Telégrafo.

Sus otras imágenes publicadas:

La Derecha Paralizada

El Fantasma del Comunismo

Y otras imágenes extraídas de la misma serie de gráficos pero no publicadas:

El Cordero

Penitentes

Tentación Efímera.

Chambers, de formación fotógrafo y dibujante por descubrimiento casual, al momento está integrándose a las actividades de La Cía de Gráficos, y es un agrado publicar su trabajo que ya ha accedido a medios de circulación masiva como El Telégrafo.

Para conocer más de su trabajo:

Automotivado (su blog de bocetos)

Automotive Engineering Flickr (su trabajo como fotógrafo)

Borrosos Trazos, recopilatorio de imágenes, publicado en Gye-Ind.

lunes, 19 de octubre de 2009

Let's make the music of childhood: El Colectivo Animal


Sigo con la tendencia de reseñar lo mejor de la década musical (según mi gusto personal, vale recalcar), y para los que andan en las mismas, sabrán cómo en los sitios especializados ubican a cualquiera de los últimos 2 discos de Animal Collective entre lo mejor de estos años.

Conocí al Colectivo Animal (Panda Bear, Geologist, Portner y muchos más) recién hace unos 3 años, pero fue a comienzos de este 2009 cuando dí con "Spirit They're Gone, Spirit They've Vanished", algo así como el primer disco en formato banda firmado por estos músicos experimentales.

Pues este "Spirit They're Gone, Spirit They've Vanished", puntúa como otro de esos discos esenciales, tiene todas esas características que tanto nos gustan: guiños al sonido de los 60´s, el espíritu de los 70´s, acercamiento folk con intrumentalización sintetizada, secuencias de feedback, voces ultrafiltradas, letras surrealistas, lindas melodías pop y un dejo de libertad creativa sin las ahora tan usuales aspiraciones a mantenerte dentro de la etiqueta de turno.

Someone’s soul
Into 20 years
In spirit they’ve vanished
And I’ll show you why

Lanzado en el 2000 (y definitivamente mejor que el Merriweather Post Pavilion), es una manifestación post-adolescente, con canciones que te obligan a detenerte por segundos para asimilarlas debido a sus constantes quiebres anímicos y la inclusión de líneas instrumentales que en cualquier momento se unen en lindas armonías, rupturas y cambios de ritmo, rayando incluso es unos oportunos momentos de ruido.

Lo que diferencia a este álbum, de los que serían sus sucesores más famosos, es que que aquí lo primordial es la canción en sí, no importando lo extraña o hiperinfluenciada que sea, pero, alejándose de las estructuras habituales.

Contruido a partir de la excelente percusión de de nuestro amigo Oso Panda, crece en espiral a través de sintetizadores, secuencias de instrumentos más tradicionales como el piano y la voz (manejada como un instrumento más al cual filtrar y procesar), y se mantiene lúdicamente a través de la temática del álbum: algo así como una despedida a la fantasía de la niñez (la canción #1 del disco funciona como una especie de manifiesto) y la búsqueda eterna de ese estado mental/emocional.

Bien podría representar a toda la posterior búsqueda sonora que destacó en esta década, donde lo "indie" dejó de ser la simple descripción de tu entorno y alcance como banda (independiente de sellos multinacionale)s, para pasar a ser algo así como la etiqueta infaltable, la piedra filosofal que amalgamaría estilos y tendencias de junturas impensables.

-Phantom, please put on my make-up!
I am breathin’, I’ll keep callin’
-Phantom, you’re all white and naked!
Have your baby, I’ll keep callin’
-I’m not right, I’m not fakin’!
I am burnin’, and I’m shakin’
-April, no, it’s just a spirit

El espíritu de toda la música de eras doradas que muchos no vivimos, tratando de brotar a través del furor de la juventud, de las expectativas de vida y la experimentación con sentido (aquello que llamaban psicodelia).

"Not long ago a young boy named Avey and his friend Panda Bear roamed the patch work which covers the land (some call it forest). They were looked upon by Pan and raised by fairies and the Angels of light who play deep within the Wood. 'Let's make the music of childhood,' Avey shouted one day as the two played. Panda thought this idea was a good one. 'I can use my magical Rhythm sticks and you can play your Sun harp,' he said. So the two began to create melodies and Panda brought rhythms from every direction while Avey sang. All of the songs were about wooden toys and invisible friends and filled with the light of the forest. This is the first group of songs they played."


sábado, 17 de octubre de 2009

¿ Ya bajaste la Gerry #1 ?

Reza su editorial:

"Es la primera edición de esta revista que adquiere un carácter fuera de lo común aunque esté inmerso en lo común.

...nace de la subjetividad de sus creadores quienes deambulan días y noches por las calles, casas y aceras de esta ciudad encontrando en lo cotidiano el éxtasis ..."



Chat de gmail, una mañana cualquiera:
Infernal: http://www.mediafire.com/?qxmdm2zk2my
Yo:
?????
Infernal:
http://www.mediafire.com/?qxmdm2zk2my
Yo:
Ok

Gerry #1
fue una agradable sorpresa, descargué la revista sin saber de donde salió el link , y bueno, investigando ahora sé que es un proyecto de Caja 4 (colectivo de flashmoberos, gestores/transgresores culturales de Gye).


Gerry está a medio camino del arte y el entretenimiento, no solo escarba en detalles locales destacables y publicables sino que genera, a partir del formato de revista, su propio contenido que documenta acciones con su respectiva carga crítica (y juguetona).


Es algo así como la manifestación de la vida cotidiana de quiénes hacen la revista, que termina resultando entretenida.

En esta edición hay un artículo sobre la concurridísima tienda El túnel de Don Raúl (que es un punto de encuentro más auténtico y barato que cualquier pretensión de bar de Las Peñas), un par de acciones a medio camino entre la intervención y el happening, una entrevista a un creador art-porno y el registro de un interesante proyecto derriba-monumentos.


Recomendadísima.

DESCARGAR REVISTA GERRY # 1.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Ups la memoria: más discos memorables de la década

Antes proclamaba emocionado que Kid A, según mi ánimo, es El Álbum de la década que ya mismo termina.

Y bueno, con el mismo impulso, vamos con un ejercicio de recordar sin mayor esfuerzo los discos (sí, discos) que hiceron más llevaderos estos años previo al futuro (osea al 2010).

Sin orden, la única relación que tienen va por el lado de que no son bandas nuevas, son proyecciones de agrupaciones del milenio anterior.

Vamos, los mejores de esta década en sus inicios:

Think Tank, Blur (2003)
Graficado por Banksy, este tanquecito del pensamiento alejó a Blur del desenfado guitarrero (gracias a la ausencia de Coxon) y lo acercó a las mixturas contemporáneas, más oscuras dentro de lo oscuramente permisible, y se agradece que se haya quedado como un discazo de despedida de esta banda, el mejor bajón para eso que se llamaba Blur.






Sea Change, Beck (2002)
Por el 2002 la cabeza andaba electrónica (algo así como la era Warp con media década de retraso), de repente Beck reaparece como un músico maduro y sincero, despojándose de una capa luminosa de tristeza.

Con producción del dios Godrich, Sea Change está plagado de instrumentos acústicos que asientan eso de crear-atmósferas y de mandarnos directo al universo de la depresión disfrutable.





Never, Never, Land , Unkle (2003)
La electrónica y el brit pop amalgamados por la magia de Lavelle, este disco si viene directamente de los 90's a plantarse como otro referente del momento musical que se extendió casi por toda la década.

Como buen álbum de Unkle, sirve como soporte para cualquier pensamiento político/light y el modo de ver el mundo como un lugar viejo y gastado.






10 000 Hz Legend, Air (2001)
Los franceses Air, contra todo pronóstico, se han dejado seguir en tiempo real (considerando la dificultad de conseguir música en Ecuador por esos tiempos) y con" La Leyenda de los Diez Mil Hertzios" se convertían para mi podio personal en unas de las mejores bandas aún en actividad.
Con un trasfondo de instrumentos de museo, dejaban ligeramente su dulzura pop para convertirse (en mi mente) en algo así como unas figuras etéreas que se manifestaban a través de estas ondas electrónicas, haciendo cómodamente lo que para otros sería experimentación. Este es uno de los discos que quiero seguir escuchando cuando tenga 80 años, definitivamente.

18, Moby (2002)
Sí, esta lista está bien mainstream, y agradezco que así sea.

Moby, con el 18 lograba equilibrar su gusto extremadamente pop, su capacidad de hacer canciones hermosas mientras la electrónica empaquetaba todo esto. Cuando aún se tripeaban videos en Mtv.







Talkie Walkie, Air (2004)
Sí, soy fan. Un par de años después por fin entendía de qué iba Biological, y de la mano la primera canción que he decidido dedicarle a alguien (a quien hoy es mi esposa): I don't know why I feel that way with you... I need your DNA.

Otro álbum de la banda sonora de mi vida.






Geodaddi, Boards of Canada (2002)
Este llegó un par de años tarde, gracias a un comentario de Yorke y su fascinación por estos escoceses . Otro álbum que empezó a definir varias cosas: la electrónica era una vaina del pasado (vía los noventas) y que dentro del ruidismo y la ambientación sintetizada se esconden sentimientos.

El soundtrack para una hoja de papel en blanco y unos cuantos lápices.

jueves, 8 de octubre de 2009

lunes, 5 de octubre de 2009

Entre tanto descarte


Guayaquil, como ciudad, es la madre-de-la-vida-y-del-amor perfecta para los que la queremos difícil. Eso sí, hay que manejarse con astucia para no caer en el chauvinismo bastardo.

Explico: te la complica y te plantea un escenario lleno de escaños social/mentales, te arma un juego que no tiene normas claras, te enamora pero se olvida de tí, te quita tiempo, dinero y entusiasmo mientras se las arregla para ser inspiracional.

Constantemente pretende expulsarte al permitir a sus habitantes ser poseídos por los más absurdos clichés. Pero, de repente te hace notar esa atmósfera y los matices que la hacen un lugar perfecto para crear. Es real, contundente, o sincera o hipócrita.



Que hay detrás nuestro, pues sabemos muy poco, todos tenemos (o tuvimos) miedo de convertirnos en estatuas de sal, pero hay unos cuantos que se internan en este pasado grisaceo para darle más piola a historias sin concluir, hurgar en recuerdos de una generación entre frustrada y cansada, y en el camino hallar algo de individualidad, un personaje, detalles y el detonante perfecto para lograr miedo, reflexión y motivación (todo al mismo tiempo).

La historia va así:
los setentas en Guayaquil, todos los vicios actuales en su esplendor en una ciudad blanco y negro donde un tipo aparece con varios cortometrajes participando en los espacios que habían, moviendo todo, ganando todo, con talento y talante, pero sin billete.

Un director que decide ver que hay ahí, y encuentra en la pausa del olvido la oportunidad de reconstruir y (hasta) rescatar el gesto/capricho de un creador al cual la vida le ha pasado por encima, le dedica 7 años a completar un capítulo en la vida del personaje, en su vida como autor y en la "vida" de la ciudad.


Descartes (2009, Fernando Mieles), se aproxima en formato documental, al retrato de lo que es El Hacer Cine en Guayaquil, a través de la historia de Gustavo Valle, fotógrafo social y cineasta.

Valle,
al inicio, parece únicamente existir en la memoria de un grupito de veteranos, quiénes desde su pasión por el cine, coinciden en reconocer la dificultad-de-crear y en el indicio de la existencia de un talentoso creador que abordaba en sus películas historias de una ciudad real: suicidios, homosexualidad, droga, abortos y revoluciones inútiles. Luego, se revela mientras lo vemos moverse en los intestinos de una ciudad que hace rato se lo comió.

¿Tuvimos a nuestro
Pasolini?. ¿Es Valle un cineasta referencial en la historia de la ciudad?.

Apliquemos la duda metódica: "No admitir nunca algo como verdadero, si no consta con evidencia que lo es" (René Descartes).



Junto a Mieles, de repente nos vemos inmersos en una película de drama y suspenso, donde incluso el humor de ciertas situaciones escupen "realidad", y se plantea una búsqueda a modo de ascensión, de reconocimiento y legalización de la condición de un creador; y es el hallazgo, la evidencia de que sí, Gustavo Valle por fin existe y es un cineasta referencial en nuestra ciudad, en la que aun es sumamente difícil crear, por más entusiasmo y ganas que te sean naturales.

Si el cine es memoria, ¿Qué queda cuando una película se pierde? Si el filme existe solo en la memoria de quienes lo pudieron ver, ¿Existe el cineasta que lo creó? Gustavo Valle circula por las calles de Guayaquil, un fotógrafo de matinés ignorado por la historia del cine ecuatoriano, olvidado por quienes alguna vez premiaron sus cortometrajes. Sus películas, perdidas en el laberinto burocrático de la ciudad, son reconstruidas por la memoria de los que las vieron.

El cine es inmortal, pero de autor anónimo.

(Fernando Mieles)
DESCARTES (documental, 80 minutos), es una obligada visita al cine, donde Fernando Mieles ejecuta una historia bien contada en la que se le agradece ser honesto e invisible en los momentos adecuados, donde no emite algún juicio evidente, ya que esa parte nos queda a nosotros, lo única petición de su parte es: rescatemos nuestra identidad y no nos detengamos ante nada.

(en cartelera en el Auditorio Simón Bolívar, antes MAAC Cine, desde el 9 de Octubre en Gye).