lunes, 12 de mayo de 2008

La obra del Hombre....


Sentimientos, si uno se abandona a ellos de seguro la vida al menos aburrida no será.

Acabo de leer por ahí cosas acerca del compromiso, la entrega, el valor, y creo que todo se remite a esto: al miedo. Incluso miedo al... ¿éxito?.

La lógica me dice muchas cosas, la pasión otra. Y ese "que pasaría si.." se vuelve impedimento. Cuando ya no estás solo te puedes dejar un poco a un lado, abandonarte, es válido. Es noble.

Definitivamente hay un problema cuando te sientes un inútil por la misma razón en la que eres todo lo contrario, un tipo productivo, con "don de mando", escalando, subiendo, con responsabilidades, que incluso con disfraz porta cierto estilo y que al regresar a casa no lo encuentra, y así es, he rebuscado cajones, probado sombreros, peinados, gafas, sonrisas encontrándome cómodo en boxer y camiseta. Hay cosas que ya no importan. Ja.

Y sí, en el fondo está todo bien, mi obra más grande es mi familia, esas miradas achinadas de 2 mujeres que lo dan todo por mí, y créanme que yo por ellas.

A veces un papel en blanco me llama, me hipnotiza, pero siempre el lápiz busca la manera de rodarse como en la época de los pupitres. Y enseguida me distraigo, o me enfoco según la situación.

Hay un placer escondido en revisar lo que has hecho, o bueno, sólo unas cuantas cosas. Cuando trabajaba en tv nunca quise ver mis trabajos al aire, no se, me daba fastidio.
Hoy me pasa casi igual cuando reviso lo que quedó de mi primera expo mientras hay otras quemando llantas en la cabeza, pobres ideas. Eso si es un desperdicio.

Pero una sola obra me sigue gustando, me sigue hablando, sigue creciendo, me sigue enorgulleciendo, así: caprichosa, barata, esquiva, fea.
La encontré en medio de todas esas fotos en una carpeta llamada simplemente New folder.


Dice:
El perfecto autómata

Muchas cosas nos hacen ser buenos: (autómatas)
- Predisposición laboral
- Capacidad adaptiva
- Sonrisa profesional
- Calidez social
- Vocabulario apropiado
- Esperanza mesurada

(nunca olvides la inocencia)

Pienso en las personas que crean, que escriben, que cantan, que pintan, que fotografían, que actúan, pienso incluso en las madres que hacen de la vida una mezcla de todo eso, pero sin quejas, sin debilidades, con oídos enormes y corazones fibrosos de tanto ejercicio.

También vi por ahí personas que le ven el lado adefesioso a crear, se disfrazan a propósito, y practican las posturas y comentarios de sus días y noches. Los "artistas" son seres sociales seguramente dijo alguien muy ochentero.

Y bueno, puede tener algo de cierto, así como la certeza que el ego se puede leudar con pizcas de elogios.

Creo que sin quererlo encontré un modo de identificar buenas ideas: cuando incomodan, molestan, inquietan y roban tiempo; mi esposa ha llegado a pensar incluso que todo esto es culpa de otra mujer.

Precisamente me siento como el genérico niño de "El mundo de los niños" que redibujé y apropié para poder enmarcarme en todo una serie de esquemas necesarios para lo que fue esa obra mal montada, mal vendida, mal expuesta que llamé "Nos consume y alimenta".

Pero son estas fotos, esos cartones que casi se quedan fuera los que salvaron esa muestra, y creo que así con fecha, mal iluminados, capturados con una cámara barata que tomaron vida, al menos hoy, nuevamente, me hicieron sentir contento, complacido no, menos incómodo tampoco, pero ligeramente tranquilo sí, como si el niño de la carita me remontara a la sensación primaria del sello en la mano.



Llevo algún tiempo con este asunto del automatismo, y se volvió seudónimo y temática, a veces es como una especie de sistema paralelo de soporte, a veces es la voz consejera, a ratos me despierta en la madrugada con un llamado muy crítico, a veces es mi cómplice en las largas horas de procrastinación laboral, y lo he visualizado (al so called autómata) como una estatua de cera con mi imagen y con muchas cicatrices, valiente, sincero, bromista. Mi propia creación. Y con una mecha incrustada en la cabeza, como esas velas con aroma que sirven para decoración pero que no te permiten encender.


Uno a veces de "diferente" raya en lo cojudo, en lo desatinado, súmese a esto una dosis de terquedad y heme ahí un ser imposible. Por minutos nada más, a veces horas.


Ilumino y me ilumina, me acompaña mientras estoi acá desamparado rodeado de extraños poseídos, pero no muy diferentes, pues todos queremos la paga y los beneficios al final del calendario.



Uno a veces puede ser tan estúpido, tan cerrado, tan falso consigo mismo que cuesta alinearse con ese ser interior que reclama y motiva estas manifestaciones, aunque al final funge de mediador... y de medio.


Nunca dejaré de estar a tu lado, nunca, me indica desde este cartón pintarrajeado.
Yo le creo.

8 comentarios:

Ludovico dijo...

Ese, creamos en la inocencia me golpeó. creo que es la labor de toda forma de arte.

Anónimo dijo...

jua jua! ese dedo indice con el número 5 parece la Ley del Revólver... jejeje.. has oido? 5 pulgadas??? jjajajaaj!

Cecilio dijo...

Ufff! Fan fan desde ahoritíta mismo.

e dijo...

Cuidado "pierde la chaveta" ...

e dijo...

Cuidado "pierde la chaveta" ...

Autómata dijo...

la chaveta... nuunca!

jaja saludos! y gracias por comentar y visitar

e dijo...

hoy vi la carita del automata .... el sello en los deberes de mi sobrino de 3 años...

Autómata dijo...

claro que si, y de seguro alguna vez te pusieron una carita en la mano...

de eso mismo se trata, que logres esa conexión con esa época...