lunes, 19 de mayo de 2008

La demencia es un estado de ánimo...


Guayaquil, 16 de mayo. Llegué a Diva Nicotina con gran entusiasmo, afortunadamente encontré el segundo mejor lugar para estar en un concierto en este lugar: frente al escenario, pero en el altillo.


La primera impresión de la banda fue el diagrama de su
stage adecuado a la ya familiar esquina ladrillada. Las guitarras se confundían entre un montón de pedestales con micrófonos y luces, lo más notorio era la ausencia de la habitual batería, en vez de eso había una mesa con secuenciadores, un pequeño sintetizador, platillos, triggers montados en cajas y latas, un par de tambores, más adelante un controlador, una G4, un xilófono y pedaleras copando el pequeño espacio.

A la medianoche los 3 integrantes ya estaban detrás de sus artefactos saludando e inmediatamente iniciando su show, luego de un pequeño ajuste el sonido estuvo perfecto siempre.

Lo que había conocido de Mamá Soy Demente en internet (y su etapa en México), si bien me daba una idea de su sonido, para nada se aproximó a lo que fue en vivo, superaron totalmente cualquier expectativa.

Un deleite sonoro para todos, un concierto totalmente bajo control, alternando lo que para ellos eran las canciones viejas (las del álbum) con su nuevo material, mucho más experimental y denso. Nunca fue un concierto lineal, nunca aburrió, nunca fue predecible; la agradable sorpresa nunca cesó.

El trío pese a intercambiar pocas palabras con el público supo mantener el absoluto interés con música. Inclasificable, cualquier etiqueta sería injusta para intentar definirlos. En medio de bases secuenciadas, las canciones se metían en trips intensos,
riffs exactos, 3 voces perfectamente acopladas, y las luces programadas para acentuar la hipnótica demencia de la banda.
Complicadísimos en la ejecución, cada ruido extraño, cada detalle, cada distorsión encontraba su lugar en la mezcla.


Fue un vuelo entre lo industrial electrónico y el rock de guitarras de su primer álbum, psicodelia oscura, y piquetes de identidad local. Charango y letras sobre niños gomeros, palabras contra el imperialismo de Chávez y Uribe, avemarías con el pitch modificado, tropical metal (?) en la Salsa de Marte. No daban respiro a un público atrapado, una banda donde nada estaba improvisado , destacaba la integrante encargada de la electrónica y sus voces, claves, líneas de sintetizador con sabor análogo, tambores y platillos, a ratos parecía que las canciones giraban en torno a ella.


No había un
frontman marcado, en Mamá Soy Demente, todos cantan, todos ejecutan varios instrumentos, todos se prestan a ratos a los desvaríos controlados para volver a la canción y sus diversos quiebres.

Un punto importante de la noche fue la dedicatoria del concierto a todas las bandas de la nueva escena guayaquileña, gran acogida del entusiasmado público lleno de niñosaurios, guerreros de cartón, diseñadores, fotógrafos, etc.


Mamá Soy Demente ha llegado para elevar el nivel local, y a grabar su segundo álbum.
Al final, no pudieron evitar tocar Contra la pared, el denominado single a manera de broma. Cerraron con una instrumental atmosférica que dejó al bar totalmente dopado.

Al final los comentarios eran diversos y todos positivos, inyectaron una nueva dosis de ánimo a los músicos locales, mostrando el modo como se debe manejar la estética de una banda, el equilibrio entre simpleza y complejidad y músicos profesionales que no sólo se limitan a tocar, con un sonido muy producido y ensayada ejecución.

La escena musical guayaquileña se puso más interesante.


Actualización: videos capturados al pie del escenario:
video 1 y video 2.


Las fotos que ilustran este post son cortesía de Charlie Perez (charlieperez.com).


8 comentarios:

Ludovico dijo...

me alegra en gran medida, pues la musica nueva siempre es una bendicion

Andrés dijo...

Excelente el articulo, me gusta el grupo pero necesita mas difusión.

Autómata dijo...

ludo, andres...

el concierto estuvo buenisimo, interesante la propuesta en escena, estuvieron sin los elementos teatrales, pero fueron en ejecucion mucho mas pesados de lo que me imaginaba, harta influencia industrial, y a ratos tripeadisimos...

mayor difusion, claro que necesitan, pero no son para nada comerciales


saludos

e dijo...

Mierda! no fui :(. No dudo que debio haber estado espectacular, he escuchao excelentes comentarios de la banda, ojala y se repita....

Solo algo debo decir respecto a este post y lo que se me ha cruzado por la cabeza: Maldito Guayaquil!!!!!!! te odio y te amo tanto!!. Las caras de la ultima foto son las mismas caras de todos los conciertos. Hay publico, si lo hay, porque no dudo que se llen� pero esto de la musica local deberia ser un fenomeno que atraiga mas gente. Pero no, dos cuadras mas alla, o en cualquier punto de la ciudad est�n los bares repletos de gente con covers de 15 o 10 dolares donde toca una banda espantosa, canciones de paulina rubio, juanes, enanos verdes, etc...

Autómata dijo...

y yo no dudo que sean los mismos de todos los conciertos, lo cual se vuelve peor sabiendo que ¡¡ellos mismos dan los conciertos!!...

sabes, yo fui al concierto, y tenía como un par de meses que no iba a la ciudad, y se me hizo todo tan distante, como atrapado en el tiempo o algo así...

la banda, oh si que estuvo excelente excelente

Anónimo dijo...

se me hizo todo tan distante, como atrapado en el tiempo o algo así...

Jajaja eso se llama Ketamina

Autómata dijo...

Anonimo...

por si acaso no eres veterinario?

Anónimo dijo...

No se necesita serlo jaja